Opinión

Programas inútiles para los pobres

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  Los programas sociales implementados por el gobierno para combatir la pobreza no han logrado el objetivo, el número de pobres se incrementa y la marginación crece. La ineficacia en el diseño de programas sociales en los pasados cuatro sexenios no ha logrado revertir el círculo de pobreza. Los recursos federales a las entidades más pobres no ha servido para que la población mejore sus condiciones de vida, los mismos estados siguen dominando la lista de marginados.

  El Banco mundial ha financiado proyectos para el combate a la pobreza por un monto de casi 4 mil millones de dólares, unos 45 mil millones de pesos. Los proyectos tienen como objetivo, incrementar las capacidades de salud, nutrición y educación de las familias pobres a través de la inversión de recursos, el mejoramiento de los estándares de salud y construcción de nuevas escuelas, a muchas comunidades les han dotado de carreteras, agua y drenaje, pero incluso con esos servicios, con el incremento en los precios siguen sin tener acceso a la canasta básica.

  La implementación de los 8 programas creados desde finales de los ochenta para el combate a la marginación, no han dado resultado, muy bonitos en la teoría, pero a la hora de llevarlos a la práctica no logran su cometido. El gobierno de México se comprometió con la Organización de las Naciones Unidas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, erradicar la pobreza alimentaria para 2015, pero, está lejos de lograrlo, por el contrario muchos de la clase media están agarrados con las uñas para no bajar de estatus y ser un número más en las estadísticas de los pobres.

  El problema con los programas es que la mayor parte de los recursos se van en pagar a la burocracia, recuerdo una psicóloga que prestaba servicio social en el DIF, dando terapia la paciente calló al suelo, las sillas para atender a los pacientes estaban para la basura. No es darles el pescado, se necesitan políticas que atiendan de raíz la desigualdad social, no solo programas asistencialistas que no van al fondo del problema. Se tiene que cambiar del asistencialismo a la subsidiaridad social de tal manera que ayuden brindando herramientas para que ellos por sus medios y capacidades logren salir de la pobreza.

  El Presidente Peña Nieto nos presenta otro programa “Prospera”, esperamos que ahora si los enseñen a pescar.

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